Cuando tu entorno se pone en tu contra…

Esto es las sobras de uno de sus desayunos después de toda la intromisión que os cuento.

Justo es eso lo que me está pasando. Quienes me seguís sabréis que intento seguir una alimentación más saludable, de momento voy poco a poco, especialmente con mi hijo mayor. 

Mi hijo mayor es igual que yo, los dos somos muy delgados y en general estamos bien de salud, pero a veces nos pillamos alguna anemia. Otra cosa que ha sacado igual que yo es que de pequeña tenía los dientes muy sensibles y enseguida me salían caries. Son dos temas de salud importantes por los que DEBO cambiar nuestra alimentación, en especial la de mi hijo. Hacer esto es algo que lleva su tiempo para él, es un niño de 5 años que de momento no entiende por qué no puede comer X alimento o por qué es más saludable el otro. Simplemente pide lo que le gusta, y toca reeducarle el gusto.

El desayuno exitoso, se terminó todo el plato y a partir de ahí fuimos a mejor.

Poco a poco hemos ido dando pasitos, me ha llegado a sorprender, tal y como os conté en instagram, comiéndose todo el plato que le puse en el desayuno cuando normalmente no quiere desayunar nada (foto anterior). Me sentía súper contenta de ver los avances, cuando le apetecía picar algo comía fruta fresca o frutos secos. Hasta que el entorno metió las narices…

Y allá que trajo alguien bizcochitos rellenos de chocolate y otras lindezas. Que si come alguno de vez en cuando no me importa, que si no le afecta a sus comidas principales tampoco me importa. Pero es que empezaron a darle demasiado de eso y ya el niño no tenía apetito, estaba tan empachado que no comió ni el almuerzo ni la cena. Ahora le pongo fruta y me dice que no, que prefiere un chocolate… volvemos a empezar.

Hablé con esta persona, que por la salud del niño por favor no trajera a casa cosas de estas, o si las trae que sea con disimulo para poder dárselo en la cantidad justa y que no ande pidiendo todo el tiempo. Al siguiente día me planta en la mesa un paquete de donuts de chocolate y otro de beignets rellenos de más chocolate. Volvemos a hablar. Al siguiente día me trae un pack de 8 zumitos y dos paquetes de galletas con mermelada de fresa.

Alucino. No sé si está retando mi paciencia o tiene la memoria de Dori. Volvemos a hablar y me dice que quiere al niño y no puede negarle estas cosas que le gustan… Pues a ver, lo primero es que el niño no había pedido estas cosas, y lo segundo es que querer a alguien no es traerle cosas que le hagan daño, por mucho que le gusten.

Deberíamos replantearnos lo que significa querer.

PD: al niño le ha salido un flemón y está con antibióticos. NADA de azúcar ha dicho el médico por enésima vez. A ver si nos vamos enterando.

Os mantendré informados en instagram.

2 comentarios en “Cuando tu entorno se pone en tu contra…”

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